Hoy, 14 de marzo, celebramos el Día Nacional de las Altas Capacidades. Una fecha que coincide con el nacimiento de Albert Einstein y el Día del Número Pi, pero que sobre todo sirve para poner el foco en una realidad a menudo invisible, malinterpretada y, en muchos casos, desatendida en nuestro sistema educativo y social.
No celebramos "sacar buenas notas" o "ser el más listo de la clase". De hecho, uno de los mayores mitos es creer que la Alta Capacidad (ALCA) es sinónimo de rendimiento académico brillante. Muchos alumnos con altas capacidades sufren fracaso escolar precisamente por la falta de una detección temprana y una respuesta educativa adaptada a su forma de procesar el mundo.
Hoy celebramos la neurodiversidad. Celebramos una forma diferente de sentir, de aprender y de cuestionar.
El lema de este año nos recuerda que la curiosidad es el motor del talento. Las personas con altas capacidades no solo tienen una mayor agilidad cognitiva; suelen presentar:
Todavía hoy, miles de niños y adultos en España no saben que su "diferencia" tiene un nombre y que no es un problema, sino un potencial. Es responsabilidad de todos:
El amarillo es el color que hoy inunda las redes y los edificios públicos. Representa la luz, la mente despierta y la energía del conocimiento.
En mi blog, como parte de mis "Inquietudes", no quería dejar pasar este día sin dedicarle este pequeño espacio. Porque una sociedad que no cuida su talento, es una sociedad que renuncia a su futuro.
¡Feliz Día de las Altas Capacidades!